Home

Cuerpos

Tapices

Cuadros

Proyectos

Entrevistas

   >> K. G. Oehlert
             Robert Bosshard
             Dr. R. Jessewitsch

   >> 1000 años de Hilden
             Dr. R. Jessewitsch
             Prof. R. Kesselheim
             Robert Bosshard

   >> Fermata
             Prof. R. Kesselheim
             Prof. Dr. I. Flagge

   >> Armonia
             Prof. R. Kesselheim
             Robert Bosshard

   >> ¿Qué enrojece el mañana?
             Colmar Schulte-Goltz

Historial

Pie de imprenta

 

¿Qué enrojece el mañana?

La instalación "¿Qué enrojece el mañana?" está compuesta de unos 1000 papelitos que cuelgan del techo de la sala de exposición suspendidos de cables plateados, bajo los que se encuentra situada una bañera infantil sobre un taburete. En esta instalación la artista Katharina Gun Oehlert desarrolla su obra "Fermate"; y al igual que en "la niñez congelada" se vale para su instalación de objetos encontrados como materia prima. Sobre el viejo taburete se encuentra una bañera infantil vacía, envejecida por el paso del tiempo. Mientras que en "Fermate” un campo de plumas, que cubría el suelo, servía como fundamento para la instalación; para la nueva obra un campo de guijarros blancos describe la base.

Las piedras simbolizan circunvoluciones cerebrales, en las que se acuñan las impresiones y experiencias desde el nacimiento hasta la madurez. La bañera infantil está vinculada con el cuidado del niño, que es bañado por primera vez de recién nacido. El hecho del baño se asemeja al estado en el seno materno. Para la artista la bañera tiene calidad admosferica de amparo, a fin de cuentas todos los bebés son bañados.

Sobre la bañera vacía se encuentran, como un techo imaginario protector, los papelitos o cartas. Estas cartas proceden de niños, a los que Katharina Gun Oehlert les hizo tres preguntas: "Qué deseas para tí y para la humanidad?”, "hay algo de lo que tienes miedo?” y "dónde o con quién te sientes seguro?” La artista se puso en contacto primeramente con niños en escuelas en Alemania, y a través de conocidos, contactó con escolares en la Siberia, en Polonia, Israel, Noruega, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil, Guatemala, Chile, Sudáfrica, Camboya, la India y el Nepal. Las respuestas que recibió permiten hacerse una idea del mundo interior de estos niños.

A menudo los niños desean para sí y para la humanidad paz pero también hay respuestas amedrentadoras como: "¡Nada para los demás, todo para mí!” Igualmente se encuentran en las cartas contestaciones más diferenciadas en las que los niños tematizan el "ser diferentes a los demás”, en las que los niños desean aprender a aceptarse a sí mismos. En sus respuestas a la segunda pregunta los niños escriben que tienen miedo de la guerra, de su propio padre o madre, de Dios, de los maestros, de la noche, de la muerte y de enfermedades. También escriben, que tienen miedo a que "no perdure nada de mí”. Seguros se encuentran los niños o con sus padres; y en otros casos no se encuentran seguros en ningún lugar.

La encuesta fue anónima. La artista sólo preguntó por la edad y el lugar de procedencia de los niños. Pero en la mayoría de los casos los niños escribieron además su nombre de pila en las cartas. Los originales se encuentran guardados en el archivo de la artista, que hizo fotocopias de todas las cartas, las amplió o redujo y las recortó para que tuvieran el mismo formato para la instalación.

Las respuestas permiten hechar un vistazo a las perspectivas que tienen los niños tanto en lugares cercanos como lejanos del mundo. Con sus preguntas a los niños Katharina Gun Oehlert indaga, qué es lo que les da a los seres humanos la capacidas de sentir y de amar, para convertirse en seres respetuosos de otros seres diferentes a allos y de la creación del mundo. El título de la obra hace referencia al futuro, al mañana que debe ser tanto para nosotros como para los niños rojo, vivo, digno de vivir y viable.
Mientras que la artista hasta ahora había invitado a personas a su taller, para tomar un molde de sus cuerpos, en esta instalación Katharina Gun Oehlert muestra un enfoque nuevo. Los niños reciben el cuestionario de la artista en su hámbito de vida, lo que les permite reflexionar sin influencia alguna desde su propio punto de vista. En principio es un método semejante al de un enfoque terapéutico que ayuda a aclarar la autopercepción. Al igual, las preguntas de la artista tienen un enfoque sociológico: Qué hace posible el mañana? Qué hace el ser humano con su medio ambiente? En vez de dirigir sus preguntas a personas mayores, en vez de explorar qué les ha ayudado y qué les ha dañado a lo largo de sus vidas, Katharina Gun Oehlert ha recurrido a niños para su obra. De este modo hace de su obra artística una adivinación, en sus obra crea conciencia. En su obra centra su atención a la conciencia. Cuando sus trabajos alcanzan la conciencia del observador, ha alcanzado zu meta de hacer arte paralelo a las personas, con cuerpo y alma.

Colmar Schulte-Goltz, 2008